Los discursos del Hardcore y abuso en la escena.

Dinamicas de confianza y agresión


Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad exclusiva del autor. No se busca acusar ni exonerar a nadie en particular frente a situaciones recientes dentro de la escena, ya que no se cuenta con toda la información ni el contexto completo. El objetivo es generar una reflexión sobre dinámicas que, si no se abordan, pueden debilitar aún más una escena que ya de por sí es pequeña.

La cancelación de presentaciones a raíz de denuncias, muchas veces difundidas inicialmente a través de redes sociales, vuelve a poner sobre la mesa una discusión compleja: ¿qué tan seguros son realmente los espacios que construimos desde el Hardcore?

Estos espacios  siempre se han definido como un entorno de inclusión, unidad y en ocasiones de resistencia. Para muchas personas, representa un lugar donde encontrar afinidad, amistad y formas similares de ver el mundo.

Sin embargo, esa misma cercanía y confianza también puede convertirse en un punto vulnerable. La ausencia de estructuras rígidas (lo cual valoramos), sumada a dinámicas de organización y participación horizontal, abre la posibilidad de que algunas personas utilicen estos espacios para generar confianza y, en ciertos casos, abusar de ella.

Dentro de estos espacios, donde circulan discursos políticos, sociales y de transformación, también existe el riesgo de que algunas personas construyan una imagen alineada con estos valores pero en donde sus prácticas muchas veces reflejan lo contrario.

Esto no invalida estos discursos tan necesarios, pero sí nos obliga a cuestionarnos la idea de que la forma de ser de alguien en público, no implica que su comportamiento sea exactamente igual en el ámbito privado. En algunos casos, esa misma imagen “correcta” e inspiradora puede funcionar como una fachada para generar confianza y cercanía.

Debemos estar atentos a un posible modus operandi usado por los agresores de mujeres: valerse del feminismo, el straight edge, las causas sociales o participar escenarios donde la diversidad y la inclusión son celebradas para desviar las sospechas, y usar esta fachada para acosar y agredir a las mujeres sin consecuencias ni responsabilidades reales. 


Una escena con aspectos que debe trabajar más

A pesar del crecimiento de bandas dentro del hardcore, sigue siendo evidente la baja representación de mujeres. Más aún, la presencia femenina en bandas de hardcore se puede contar con los dedos de una mano lo que perpetúa las dinámicas androcéntricas e hipermasculinas que siempre ha llevado este género a cuestas desde sus inicios.

Fortalecer la participación de mujeres y diversidades dentro de la escena no es solo una cuestión de representación, sino también una forma de construir espacios de equidad y menos propensos a dinámicas de poder desiguales.

En contextos como el de este país, donde no hay garantías para quien denuncia, no es extraño que las víctimas o algún tercero que tenga conocimiento de situaciones irregulares (especialmente las personas recién llegadas a la escena) sientan temor al exponer situaciones de abuso, sobre todo cuando estas involucran a figuras con mayor reconocimiento o trayectoria por temor a una funa por parte de la misma escena.

Esto genera un silencio, no necesariamente por indiferencia, sino por miedo. Aun así, creemos que es necesario cuestionar hasta qué punto esa falta de acción contribuye a que ciertas dinámicas se mantengan y cómo debemos hacer sentir seguras a las personas que se atreven a alzar su voz, 


Más allá de la cancelación

Este debate no puede reducirse a la llamada “cultura de la cancelación”. Más allá de eso, existe la necesidad de pensar en responsabilidades, procesos y consecuencias reales.

No puede haber reparación sin reconocimiento por parte del agresor y sin garantías de no repetición. Creemos que las soluciones no son simples ya que excluir completamente a las personas de estos espacios no necesariamente elimina el problema, sino que puede trasladarlo a otros lugares donde no exista ningún tipo de control o conocimiento de estos comportamientos.

Esto plantea un reto más complejo: construir formas de organización dentro de la misma escena, evitando que quienes han ejercido daño ocupen posiciones de poder sin limitación alguna.

Por otro lado no podemos asegurar que los espacios del Hardcore son seguros,como siempre hemos creído, simplemente por que lo decimos en nuestras letras y nuestros discursos. La seguridad es algo que se construye activamente, colectivamente.

Si normalizamos o no prestamos atención a estas situaciones, porque creemos que no es con nosotros, el riesgo de perder la confianza, y afectar la posibilidad de seguir construyendo una escena desde lo colectivo será inminente.


Preguntas necesarias

¿Hasta qué punto se permitirá que ciertas conductas continúen bajo el respaldo de una imagen pública alineada con discursos “correctos”?

¿De qué manera pueden los espacios culturales, incluyendo el hardcore, ser utilizados para generar cercanía y confianza con fines que contradicen sus propios principios?


Si estas situaciones se dejan escalar, se perderá algo más que confianza: se debilitará la posibilidad de tener espacios donde podamos encontrarnos, ver a las bandas que queremos —locales o internacionales— y crear un lugar de contraresistencia. 

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